Querido Abuela de Miguel,

Hoy es invierno y hace mucho frío sin tu amor. El nieve parece como las mantas que nosotros sentamos encima la campiña. Estoy aquí en los Estados Unidos sin ti. Por eso, voy a rememorar sobre nuestras adventuras en la campiña y el verano inolvidable.

Cuando llegué a Tailandia, me puse alegre mucho a pasar el tiempo con los amigos de Miguel. Pero, cada día había algo que me faltaba. Cuando te conocí, me enamoré de ti. Tus ojos azules eran los más bellas ojos en el mundo. Me parecía como una piscina para nadar todo el día. Nuestra primera cita fue maravillosa. Comimos en un resturante encima de los edificios. Las estrellas quemaban fuertes como nuestro amor. Su pelo canoso era maravilloso también. Su pelo en el viento era tranquilo. Hablabas con un acento muy fuerte de Tailandia. Después de acostumbrarme a su acento, hablabamos facílmente como las olas en la playa.

El siguiente día, fuimos a la campiña y su casa en el bosque. De su balcón, pudimos ver un lago granded con arbóles verdes y el tranquilo.

Recuerdo los tiempos cuando estabamos en el barco debajo del sol. Me dijiste que tú quieres quedar conmigo el resto de tu vida. Con sus brazos, me abrazó y me besó con sus labios blandos. Luego, se acostó en mis brazos y tenía un sueño sobre nuestra vida sin problemas en el bosque. Puedo recordar sus labios ahora y el ruido blando cuando respiraba.

Sin embargo, no podía recordar todo sus gestos. Por eso, quiero verte otra vez. Recordaba menos y menos tu voz tan amistosa… Pero hay un problema, Miguel quiere que nosotros no nos veamos más. Entonces, tenemos que esconder nuestro amor. Podemos escabullirnos en los arbóles, dejar sentados y hablar sobre nuestros sueños y olivirdarnos nuestros problemas. Sé que no hay mucho tiempo para ti en esta vida. Pero antes de salir, quiero ver tus ojos y decirte que te quiero. Voy a quererte el resto de mi vida. Cada día pienso sobre los tiempos en el pasado y espero para el día yo puedo verte otra vez.